Discontinuidad para aportar coherencia

Vivienda en Las Lomas, Madrid

Cada proyecto tienen sus propios límites y sus posibilidades únicas. En esta vivienda en Boadilla del Monte, tres han sido las oportunidades a conjugar: primero, un desnivel preexistente que era necesario salvar con una intervención poco contundente. Después, el deseo de integrar el paisaje en la propia vivienda. Y por último, la garantía de estar trabajando con gran empatía con la propiedad en cuanto a planteamientos conceptuales y estéticos.

Para permitir una entrada accesible sin intervenir de forma agresiva en los diferentes niveles del terreno, decidimos crear dos zonas diferenciadas separadas por un muro que guía el recorrido interior. Un elemento estructural al que nos gustaría darle un protagonismo a través de los materiales y texturas. A un lado de este muro está el mundo soterrado, con acceso a cota de calle, que acumula todos los usos de servicios. Al otro lado, un mundo emergente, que contiene toda la zona pública de la vivienda.

Ambos mundos se unen en un eje vertical que recorre las estancias de día, de la cocina a la zona de la piscina, a través del salón. La cubierta es un elemento sencillo que unifica ambos universos y que, de alguna manera, levita sobre el terreno. En todos los elementos del proyecto se ha jugado con la idea de compartimentos desvinculados formalmente, y la cubierta no es la excepción, con un hiato de 40 cm entre cada uno de esos dos mundos.

En un nivel conceptual, es interesante el planteamiento de esta idea de “desvinculación” en los usos exteriores: los dormitorios son elementos en sucesión, independientes y desligados gracias a la zona de aseo individual en cada uno de ellos. El retranqueo de estos aseos hace que la vegetación penetre, sin límites, en la construcción. La cubierta, en esta zona, se abre también para crear un juego de claros y sombras. La particular forma exterior consigue que se gane independencia visual entre cada una de las estancias, aportando así una privacidad de la mirada, una sensación de pertenencia sobre el paisaje.

También la parte soterrada se lanza a un elemento vacío, en este caso, un patio inglés ajardinado. Así, un lado y otro de la parcela respiran, dando aire al punto de vista y dejando que la mirada siempre tenga un lugar en el que reposar.