Oficina EGGO
Arquitectos
- TEZ Arquitectura
Superficie
- 205,20 m²
Año
- 2024
Localización
- Ciudad Real
- Construcción
- Estudio TEZ Gestión, S.L.
- Fotografía
- Nivelarte
Este proyecto parte de una premisa clara: la arquitectura como una extensión física de la cultura de una empresa. No se trata solo de distribuir funciones, sino de construir una atmósfera que exprese valores, formas de trabajar y maneras de habitar. El espacio se convierte así en un lenguaje silencioso, capaz de comunicar identidad sin palabras.
El gesto arquitectónico principal es un gran techo ondulado de madera que recorre y define todo el interior. Suspendido como un paisaje cálido y envolvente, este elemento unifica los distintos ámbitos del proyecto, conectando usos, intensidades y ritmos de forma continua. Su presencia fluida organiza el espacio sin imponer barreras: acompaña, vincula y da carácter.

Bajo este techo se desarrollan dos mundos complementarios. El primero es un espacio abierto, blanco y luminoso, pensado para la recepción, el trabajo colaborativo y la actividad diaria. Es un entorno permeable, dinámico, donde la luz natural fluye con libertad y la arquitectura favorece la comunicación, la transparencia y la interacción constante.
El segundo, más introspectivo, reúne los despachos y la sala de reuniones. Aquí, la atmósfera se densifica: los tonos oscuros ganan protagonismo, el techo desciende, el ritmo se ralentiza. Es un entorno diseñado para la concentración, la conversación tranquila y el pensamiento estratégico. La escala se vuelve más contenida, casi doméstica, sin perder su carácter sobrio y profesional.






Entre estos dos mundos, una pieza clave organiza el espacio sin fragmentarlo: un muro longitudinal que funciona como contenedor. Alberga todo el almacenaje de la oficina —armarios, archivos, útiles de trabajo— y al mismo tiempo actúa como elemento de transición. Este muro no llega al techo; se mantiene suspendido por debajo del gran plano ondulado de madera, que lo sobrevuela sin interrupciones. Así, la continuidad del techo se preserva como gesto principal, reforzando la unidad espacial y la identidad del conjunto.



La transición entre lo público y lo privado no se resuelve con puertas o particiones cerradas, sino con cambios de tono, luz y escala. La arquitectura guía, insinúa, sugiere. Los materiales —madera, blanco, negro— dialogan con precisión. Cada junta, cada encuentro, cada sombra ha sido pensada con cuidado. Aquí, el detalle no es ornamento: es estructura, lenguaje, intención.


